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Educación financiera · 7 min · 31 de octubre de 2026

Seguros de salud en México: ¿Por qué subieron tanto este año?

Entiende las razones reales tras el aumento de precios en seguros de gastos médicos en México y qué puedes hacer al respecto sin perder cobertura.

SIENDOFRANCO · 2026Nº 53

Educación financiera

¿Por qué subió tanto mi seguro de salud este año?

Seguramente te pasó: abriste el sobre o el correo con la renovación de tu Seguro de Gastos Médicos Mayores (SGMM) y casi te vas para atrás. No es tu imaginación ni mala suerte. Los seguros de salud en México han registrado incrementos que, en muchos casos, superan el 20% anual. En SIENDOFRANCO nos gusta poner las cosas en blanco y negro, así que vamos a explicarte qué está pasando con tu dinero y por qué tu póliza parece ahora un artículo de superlujo.

Para empezar, debemos entender que un seguro no es un ahorro, sino un fondo común. Todos ponemos dinero para que, cuando alguien se enferme, haya de dónde pagar. El problema es que ese 'costo de curar' se ha vuelto drásticamente más caro en los últimos meses. Aquí te desmenuzamos las razones sin tanto rollo.

La inflación médica: El monstruo que no vemos

Cuando escuchas en las noticias que la inflación está en 4% o 5%, se refieren al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que mide cuánto sube la tortilla, la gasolina o la renta. Pero el sector salud vive en otra realidad. Existe algo llamado 'inflación médica privada'.

Según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), con datos al cierre de 2023 y proyecciones para 2024, la inflación médica en México suele ser el doble o hasta el triple de la inflación general. Si el súper sube un 5%, los insumos hospitalarios, las medicinas y los honorarios médicos pueden subir un 12% o 15%. Las aseguradoras simplemente trasladan ese costo al cliente final: tú.

Tecnología de punta y medicinas de autor

A todos nos gusta que nos atiendan con lo último en tecnología. Queremos la cirugía robótica que es menos invasiva o el estudio de imagen que detecta hasta el más mínimo detalle. Sin embargo, esa tecnología se paga en dólares. Gran parte del equipo médico y los reactivos de laboratorio en México son importados.

A esto sumamos los medicamentos biotecnológicos (medicinas de alta especialidad creadas a partir de organismos vivos). Son increíblemente efectivos para enfermedades crónicas o cáncer, pero sus precios son astronómicos. Un solo tratamiento puede costar más que una casa pequeña, y las aseguradoras deben cubrir esos montos para los miles de asegurados que los requieren.

El efecto 'rebote' después de la pandemia

Durante los años más fuertes del COVID-19, mucha gente dejó de ir al hospital por miedo al contagio. Se pospusieron cirugías, chequeos y tratamientos preventivos. ¿Qué pasó después? Que todas esas enfermedades que no se atendieron a tiempo regresaron con mayor gravedad y, por ende, con mayor costo.

Hoy, los hospitales privados están operando a máxima capacidad. Este aumento en la frecuencia (cuánta gente usa el seguro) y en la severidad (qué tan grave es la enfermedad) es un golpe directo al cálculo que hacen los actuarios (los expertos que ponen el precio a los seguros) para determinar cuánto nos van a cobrar cada año.

Siniestralidad: El factor de la edad y el uso

En el mundo de los seguros existe un concepto clave: la siniestralidad. Es básicamente la relación entre lo que la aseguradora cobra y lo que paga en reclamaciones. Si en un grupo de asegurados se gasta más de lo previsto, la prima (el costo del seguro) debe subir para que el negocio siga siendo viable y puedan cumplir con sus promesas de pago.

Además, no podemos olvidar la edad. Conforme envejecemos, el riesgo de enfermar aumenta. Las aseguradoras tienen tablas de costos por rangos de edad. Si este año cambiaste de 'escalón' (por ejemplo, pasaste de los 39 a los 40 años), el aumento por edad se suma al aumento por inflación, provocando ese salto doloroso en el precio de tu renovación.

¿Qué dice la autoridad al respecto?

La Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) es la encargada de vigilar que las aseguradoras tengan el dinero suficiente para pagar. No regulan los precios directamente (no hay un precio máximo), pero sí vigilan que las empresas sean solventes. Según el reporte 'Actualidad del Sector Asegurador' de la CNSF, el rubro de Accidentes y Enfermedades es uno de los que más presión financiera ha tenido recientemente.

Por otro lado, la CONDUSEF recomienda siempre comparar. Aunque los precios suban en todo el sector, no todas las compañías reaccionan igual. Algunas tienen convenios distintos con redes hospitalarias que pueden hacer que el impacto sea menor para el bolsillo del usuario.

Estrategias para que no te gane el aumento

Si ya recibiste tu aviso de cobro y es impagable, no canceles a la primera. Quedarte sin seguro es un riesgo financiero enorme. Aquí hay algunas palancas que puedes mover:

1. Ajustar el deducible: El deducible es la cantidad de dinero que tú pagas antes de que la aseguradora entre al quite. Si subes tu deducible, el costo mensual o anual de la póliza baja inmediatamente. Solo asegúrate de tener ese dinero guardado en una cuenta de fácil acceso por si se ofrece.

2. Revisar el coaseguro: Es el porcentaje del total de la cuenta que tú pagas. Algunas pólizas permiten topar el coaseguro a una cantidad máxima. Jugar con estos porcentajes puede aliviar la prima.

3. Cambiar la red de hospitales: Quizás no necesitas tener acceso a los hospitales más caros y exclusivos del país. Bajar un nivel en la red hospitalaria puede reducir el costo significativamente sin sacrificar calidad médica de primer nivel.

4. Eliminar coberturas adicionales: A veces tenemos contratados 'extras' que no usamos, como visión o dental básico, que podrías pagar por fuera más barato.

Reflexión final: ¿Vale la pena seguir pagando?

En México, una enfermedad grave sin seguro puede llevar a una familia a la bancarrota en cuestión de semanas. Según la AMIS, el costo promedio de una atención por cáncer puede superar los 2.5 millones de pesos, una cifra que muy pocos mexicanos tienen disponible en efectivo.

El seguro de salud ha dejado de ser una opción 'cómoda' para convertirse en una herramienta de protección patrimonial. No se trata de si vas a usarlo, sino de tener la certeza de que, si algo pasa, no perderás todo lo que has trabajado. La clave está en entender por qué sube, comparar opciones y ajustar la póliza a tu realidad financiera actual sin dejar de estar protegido.

Preguntas frecuentes

Respuestas claras

¿Puede la aseguradora subir el precio sin avisarme?
No. Legalmente deben notificarte el costo de la renovación con anticipación (generalmente 30 días). Si no estás de acuerdo, tienes ese periodo para negociar cambios o buscar otra opción.
¿Si me cambio de aseguradora pierdo mi antigüedad?
No necesariamente. Existe la 'eliminación de periodos de espera'. Si te cambias, la nueva aseguradora puede reconocerte el tiempo que estuviste en la anterior para que estés cubierto desde el día uno en padecimientos que ya habrían pasado su periodo de espera.
¿Por qué mi seguro subió más que el de mi amigo si tenemos la misma edad?
Depende de muchos factores: el plan contratado, la zona geográfica donde vives (vivir en CDMX es más caro que en Mérida para los seguros), y los antecedentes de salud que declaraste al inicio.
¿Es mejor contratar un seguro con deducible alto o bajo?
Depende de tu flujo de caja. Un deducible alto hace que la póliza sea barata, ideal para 'catástrofes'. Un deducible bajo hace que la póliza sea cara, pero te protege más en eventos pequeños. En SIENDOFRANCO sugerimos que el deducible sea una cantidad que tengas ahorrada y disponible hoy mismo.

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